He estado usando varias versiones de prueba de distribuciones famosas. La mejor hasta ahora —y el mejor sistema operativo que he usado— es Ubuntu 9.10 Beta Karmic Koala, pero también pueden probar la versión Alpha de Fedora 12 Constantine y la Milestone 8 de openSUSE 11.2.
Tengo cero ganas de actualizar esta cosa. Creo que repensaré esto y veré que sale, probablemente cambie todo y ponga algo así como un portafolio. Pa’ eso falta, claro.
Una nueva tecnología, capaz de borrar selectivamente determinados recuerdos, ha sido inventada. Aquel pasado doloroso, rupturas sentimentales o simplemente la pérdida de una mascota, puede ser sanado con sólo una noche de la terapia milagrosa del doctor Mierzwiak. El paciente sólo debe firmar, entregar todos los objetos relacionados con la persona o circunstancia dada y ya está: desde el siguiente día será como que nada nunca hubiese ocurrido.
Lo anterior es ciencia ficción aún, pero en la película de Michel Gondry, Eternal Sunshine of the Spotless Mind, esto es posible. Así es como Clementine (Kate Winslet) y Joel (Jim Carrey) utilizarán el tratamiento para poner fin definitivo a una relación que ya se hacía insostenible. El filme es un drama amoroso lleno de montajes temporales, invitaciones al espectador a armar el rompecabezas y por sobre todo, a reflexionar sobre la importancia de la memoria en la vida humana.
“Here’s a little number I tossed off recently in the Caribbean…”
Isn’t it awfully nice to have a penis?
Isn’t it frightfully good to have a dong?
It’s swell to have a stiffy.
It’s divine to own a dick,
From the tiniest little tadger
To the world’s biggest prick.
So, three cheers for your Willy or John Thomas.
Hooray for your one-eyed trouser snake,
Your piece of pork, your wife’s best friend,
Your Percy, or your cock.
You can wrap it up in ribbons.
You can slip it in your sock,
But don’t take it out in public,
Or they will stick you in the dock,
And you won’t come back.
Eric Idle, from “Monty Python’s The Meaning Of Life”
…por ser una fuente tan rica de spam que ya no me llegan correos “reenviar a todos” con peticiones de firma para alimentar a niños con amnesia en Singapur.
Mi idea consiste básicamente en lo siguiente: tomar todas las precauciones posibles, ordenar todo lo que se pueda, escribir las ideas y cumplir los plazos. Esquematizar cualquier cosa que pueda ser importante y/o valiosa y por sobre todo, asignar prioridades y armar horarios. Una vez que tenga todo eso girando sobre su propio eje, seré capaz de ser espontáneo y feliz. Con el estrés hasta el cuello, difícilmente.
Estoy de vacaciones; por ésto, he tenido mucho tiempo para leer y pensar. Desde Edmond Dantès hasta los métodos de Ruby, pasando por finales de campeonatos y copas de fútbol. Llevo dos semanas de ocio, aún quedan dos y yo sólo quiero que acaben. Entre las muchas cosas que he sacado en limpio, estuve numerando todas esas cosas que por manía personal me estresan y no hay caso que pueda aguantarlas.
La primera de estas cosas es despertar con una llamada de celular. Lo odio profundamente. No es que me levante tarde o sea dormilón, de hecho despierto harto más temprano que casi toda la gente de mi edad que conozco, pero tener que responder preguntas en estado semi-consciente es una de las situaciones más incómodas que creo vivir.
Otra cosa que no soporto es tener que hacer la cama. Ni siquiera es flojera. Puedo cocinar, pasar la aspiradora, limpiar vidrios y no sé… casi cualquier cosa que tenga que ver con cuidado doméstico, pero tener que armar la cama es algo que siempre ha sido un suplicio. Cuando empiezo, en vez de hacerla corta para evitar la agonía, suelo demorar mucho y termino odiándolo más aún. Finalmente siempre la hago igual, aunque sea justo antes de irme a dormir, porque mi odio por hacer la cama es sólo superado por el odio a dormir en una cama sin hacer.
En el ámbito del PC, no puedo estar tranquilo si tengo archivos en el escritorio o correos en la bandeja de entrada. Significa que tengo algo pendiente, generalmente muchas cosas. No es normal que en el escritorio del laptop tenga más íconos que las unidades, pero actualmente viven ahí un montón de PDFs y carpetas que hay que revisar. Lo mismo en Gmail: un correo en la bandeja de entrada y no archivado significa que alguna tarea pendiente quedó y no debería estar haciendo lo que hago, sino aquel asunto.
Odio esperar. No es lo mismo saber que falta tiempo para algún evento y poder utilizarlo en algo que esperar indefinidamente. Es un momento angustiante que sirve para nada y no puede ser reutilizado, como un desperdicio. Cuando me hacen esperar, me encuentran después de malas. Suelo ser muy puntual.
Y no hay caso que pueda estar ahora tranquilo sin acordarme del montón de cosas que me cargan, pero mejor dejo esta entrada más bien cortita. No vaya a ser cosa que los demás la pongan en sus entradas de las cosas que odian.
Además del Proyecto Fedora, Fedora tiene el respaldo de una empresa dedicada con éxito al rubro de los sistemas operativos por muchísimos años, como RedHat Inc.; mientras que Ubuntu cuenta con el respaldo de una copañía bastante nueva como Canonical, que está a su vez inspirada en el modelo de RedHat (sí, fuente).
“Fedora” suena algo así como 14,43 veces mejor que “Ubuntu”.
Fedora no está de moda, así que puedo seguir sintiéndome especial.
Compiz funciona notablemente mejor en mi laptop usando Fedora que Ubuntu.
Funciona el lector de huella digital del laptop por default, cosa que sólo había trabajado bien con el Windows Vista preinstalado.
Puedes elegir con verdadera libertad el entorno de escritorio que más te guste, a diferencia de Ubuntu que viene sólo con GNOME preinstalado. No es que use KDE o Xfce, pero es una restricción más.
Los comandos con YUM son más cortos que con APT; puedes acceder como root por default (el sudo a cada rato me hincha las pelotas).